La historia de tu vida

escribir tu biografía

1.

Escribe una cronología de tu vida. Comienza a escribir tu autobiografía con una investigación sobre tu propia vida. Armar una línea de tiempo de tu vida es una buena forma de asegurarte de incluir todas las fechas y sucesos más importantes, y de darte una estructura en sobre la cual basarte. Puedes considerarlo como la etapa de “lluvia de ideas”, así que no dudes en escribir todo lo que puedas recordar, incluso si no crees que ese recuerdo no tiene importancia, todo suma como punto de partida. La autobiografía no tiene que empezar con tu nacimiento. También es posible que quieras incluir algo de tu historia familiar. Anota información sobre tus ancestros, la vida de tus abuelos, la de tus padres, etc. Tener información sobre tu historia familiar ayudará a que tus lectores entiendan cómo te convertiste en la persona que eres.

¿Qué pasó cuando eras un adolescente? ¿Qué te indujo a tomar las decisiones que tomaste?

Escribe sobre tu etapa de estudiante, tus relaciones, tus hijos y cualquier suceso que te haya cambiado la vida.

2.

Identifica a los personajes principales de tu vida. Se deduce que tus padres interpreten un papel junto con tu pareja y otros miembros de la familia cercanos. Piensa más allá de tu familia inmediata, en otros que hayan influido en tu vida y deben representar un rol en tu autobiografía.

Los profesores, entrenadores, tutores y jefes influyen bastante en la vida de las personas. Decide si alguien que ha sido un modelo a seguir o lo contrario para que aparezca en tu historia.

A menudo, los personajes poco convencionales como los animales, celebridades que nunca conociste e incluso ciudades son puntos de interés en una autobiografía.

3.

Saca las buenas historias. Debes decidir cuáles anécdotas vas a incluir. Empieza un borrador de tu manuscrito con las historias principales que se entrelazarán para crear una imagen de tu vida. Existen algunos temas principales que la mayoría de autobiografías abarcan pues los lectores las encuentran fascinantes:

La historia de tu niñez. Sin importar si tu niñez fue feliz o traumática, debes incluir algunas anécdotas que ofrezcan una descripción de quién eres y qué experimentaste en ese momento. Puedes contar la historia de tu niñez separándola en anécdotas pequeñas que ilustren tu personalidad como la reacción de tus padres cuando trajiste un perro callejero a tu casa o lo que fuese.

La historia de la madurez personal. Este período excitante y, a menudo, sensual de la vida de una persona es siempre interesante para los lectores. Recuerda que no se trata de escribir algo único, todos cumplen la mayoría de edad, sino que se trata de escribir algo que resuene en los lectores.

La historia del enamoramiento. También puedes escribir lo opuesto a eso como la historia del amor que nunca encontraste.

La historia de la crisis de identidad. Por lo general, esta se desarrolla a los cuarenta años, a veces se le conoce como la crisis de la mediana edad.

 4.

Redacta en primera persona. Las personas leen autobiografías para comprender mejor lo que se siente ser otra persona. Ser auténtico es una forma segura de mantener enganchadas a las personas. Si tu forma de escribir es formal y rígida, o si se parece a un ensayo universitario en lugar de una revelación de tu vida; las personas tendrán problemas al leer el libro. Escribe como si abrieras tu corazón a un amigo de confianza, en una prosa que sea clara, fuerte y sin tantas palabras de vocabulario que rara vez utilizás. Escribe de manera que tu personalidad se revele. No te retengas; tu personalidad debe manifestarse de forma que cuentes tu historia. Preséntate como una persona íntegra, que comparte sus talentos y defectos por igual; así tus lectores serán capaces de identificarse contigo y, con suerte, apoyarte a medida que se abran paso con tu historia.

5.

Captura y refleja el espíritu de los tiempos. ¿Qué acontecimientos históricos influyeron en tu vida? ¿Qué eventos culturales te inspiraron? Asegurate de incluir algunas fechas importantes para que los lectores puedan entender la secuencia de los eventos que describes. Discutir sobre lo que pasó en el mundo en general durante tu vida es una buena manera de hacer que tu historia sea más relevante e interesante para aquellos que la lean.